Cuando de pronto escucho una leve vocecita que gritaba desde su interior: Corre, corre , corre.
Titubeo, se sentó , casi lloro y comenzó a caminar.
Sus pies comenzaron a guiarla por cerámicas nuevas , pastos tranquilos, asfalto usado y sonrisas caídas.
Y comenzó a sentir lentamente el bombardeo en su cabeza, como de pronto el silencio se perturbo de tal manera que se volvió intolerable. Las dudas se adueñaron de cada rincón. La inseguridad tomo el control.
Hasta que volvió a ver las margaritas y su capacidad de frenarlo todo.
De tranquilizar todo.
De silenciar todo.
Volvió a sentarse y a quedarse en el mismo lugar. Contando margaritas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Suspiros