Tengo una lluvia de sentimiento en el pecho.



jueves, 21 de junio de 2012

Roberta solía disfrutar el goce del cine de buena compañía... Cada mes era una tradición comprar las cabritas y uno que otro chocolate para sumergirse en las butacas de aquel cine antiguo en medio de la ciudad, que después de  a poco fue reemplazado por aquel cine subterráneo.
Alejandro era de aquellos que cambiaba o desplazaba cualquier panorama para dejar aquel día del mes libre, o lo que fuera , dejaba todo de lado para hacer feliz a Roberta ese día.  Hací pasaron años, con una tradición que se veía inquebrantable. Cuantos estrenos no se comentaron y criticaron caminando  por el paseo Ahumada, cuantos royitos regalones no aparecían después de meses con la misma no-rutina... Pero ahora Roberta carga con la incertidumbre de que en que momento por esos paseos de noche, en las calles del casco antiguo de la ciudad, secuestraron a Alejandro y porque razón no dejan siquiera que pueda seguir con la tradición.  Incluso ella se conformaría con la visita de una vez al año... o incluso, menos.

1 comentario:

  1. Seguro que Alejandro en el fondo ansía seguir con la tradición y está buscando la manera de salir del secuestro...

    paciencia.

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Suspiros