Cuando me dijiste que quizás me querías, me dolió el pecho. Quizás fue la alegría, quizás fue la decepción; no supe, en definitiva, si me querías o no. Quizás, ni siquiera tenga sentido mi pregunta, pero tus palabras instalaron en mi esta confusión y ahora no sé resolverla. Quizás necesite tu respuesta, pero esta vez, sin quizás.
Alejandra Flores Velasco.
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Suspiros