Aquella pieza que como otras noches nos acogió, tomo nuevamente ese misterioso color; la luna volvió a ser mi lámpara favorita (si, lo sabes, sabes como me vuelve loca aquel contraste que provoca con su luz e tu piel) .
De a poco nuestros labios comenzaron a reconocer aquella química que los une, nuestras lenguas tomaron ese ritmo usual entre nosotros, mientras que nuestras manos empezaron a recorrer y reconocer caminos ya cursados. Nos bastaron tan solo segundos para que nuestros cuerpos se reconocieran por completo y buscaran esos rincones que nos paralizan. Y fue así como poco a poco me pasie por ti como lo hago en mis lugares favoritos, parando en cada rincón, bebiendo de cada beso, y disfrutando de cada olor.
Todo era inevitable, tu cuerpo y el mío se siguen llamando y créeme que no entienden de amor, porque aquello no lo fue, solo se dejaron llevar por la pasión que inundo nuevamente nuestra noche de víspera de primavera.
…Bienvenida nuevamente primavera.