Sofia , se sorprendió en una noche de verano ( si , noches de verano , de aquellas que la tiraban a la cama con la mirada fija en el techo) contemplando a su compañero sonreír mientras leía.
Se sintió de pronto hipnotizada por sus lunares y sus margaritas.
Y fue en ese momento que se percato , que sus ojos andantes y su mente volátil , tenían a un compañero de viaje, que un día entro al campo de batalla y ha logrado sobrevivir. O a hecho que Sofia vuelva a revivir ese lado medio baleado que se encontraba escondido en las trincheras.
Ahora ya se atreve a caminar por los campos sin casco ni radares , medio revoloteando y disparando margaritas.
¡ Como le gustan sus margaritas !